Yo sé que es injusto odiar un mes entero por que es el mes en que dejaste este mundo. No lo puedo evitar. Sobre todo este año, no sé qué ocurre, es más duro. Igual porque me cuesta registrar las cosas y me estoy dando cuenta de que el año pasado marcaron diez años. Y este once. Y el siguiente doce. Sé cómo funcionan las matemáticas. En este caso funcionan en mi contra. Marcan que el tiempo sigue pasando aunque tú ya no lo veas. Marca los momentos que ya no puedo disfrutar contigo. Marca todo lo que se quedó por hacer. Marca todo lo que se quedó por decir.
La f que llevo en el corazón marca lo que significaste para mí. Marca los momentos que compartimos, las charlas que tuvimos, tus ojos verdes indescriptiblemente bonitos.
Es injusto porque no es un mes malo, de hecho, me gustaba noviembre antes. Es el mes donde mi madre cumple años, es el mes donde llega el frío por fin y es el mes donde cambias de armario. Además, es el preludio de diciembre, que es un mes fantástico. Y no porque sea mi cumpleaños. Bueno, sí. Un poco. Pero es Navidad. Y me encanta la Navidad.
El no habernos conocido en persona no impidió que nuestra conexión fuera profunda. Al menos, así la sentí yo. Cómo te echo de menos…
Es injusto pero creo que voy a vivirlo como viene y ya está.