– Toda mi vida me he sentido próxima de canciones nostálgicas y tristes más que de canciones alegres.
– ¿Y?
– ¡¿Y?! ¡Pues que no tengo manera de identificarte con una canción!
– Mi amor, hay gente que eso no lo ve como un problema.
– Lo es porque tú me identificas con una canción absolutamente preciosa y yo no tengo un equivalente. No hay canciones en mi repertorio que sean tú porque no eres nostalgia ni tristeza, eres alegría y plenitud. Eres todo lo que no consigo expresar y a la vez todo lo que me evocas. Me emocionas.
– De nuevo: no veo el problema. Todo lo que me estás diciendo solo me hace quererte más.
– ¡Pero sigo sin tener canción para ti!
– ¿Quieres parar con eso? Tienes todas estas palabras y los silencios que llenas. Me llenas. No necesito una canción. Te necesito a ti.
– Y me tienes, claro que me tienes.
– Pues con eso soy feliz.
– La verdad que desde que estamos juntos entiendo las canciones alegres que antes no entendía. Con lo que me inspiras estoy segura de que pronto habrá una canción que identifique contigo y dejo mis canciones nostálgicas y tristes atrás. Me haces feliz. Nos hacemos felices. No tengo manera de expresarte cuánto. No puedo medirlo.
– Pues eso me dice más que cualquier canción.