-Tienes que ser objetivo.
-¡Soy objetivo!
-No. Conmigo no lo eres.
-Es verdad. No puedo ser objetivo contigo.
-¿Ves? ¡Me das la razón!
-¿Ahora tampoco puedo darte la razón?
-¡Cuando la tengo!
-¡Y la tienes! No consigo ser objetivo contigo porque te quiero y con lo que uno quiere a veces pierde la capacidad de análisis, la cabeza, la objetividad, el raciocinio, el sentido, qué digo, ¡los sentidos!
-¿Ves como no eres objetivo? ¿Cómo voy a fiarme de si me queda bien esta camiseta si eres así?
-Objetivamente hablando esa camiseta queda bien en el suelo.
-¡Oliver! ¡Te van a escuchar mis padres!
-Que escuchen y oigan lo mucho que amo a su hija – objetivamente hablando.
-¿Amar ahora es objetivo?
-Cuando tiene todo el sentido del mundo como es el estar contigo, sí. ¿Ves como soy objetivo?