Nuestrología

Me pongo tu camiseta para dormir porque es lo único que me queda de ti. Es la única manera que tengo de sentirte cerca, de tener la sensación de que todavía existes. De saber que no fuiste cosa de mi imaginación, que tú y yo fuimos. Y joder, cómo fuimos.

Ya no huele a ti. Ha pasado demasiado tiempo y lavados en la lavadora para eso, pero no necesito el hecho material (aunque cómo me gustaría tenerlo, leches), te tengo en mi memoria. Cada matiz de tu olor, cada detalle de tu piel, cada caricia en la mía.

A la camiseta le quedan dos telediarios como quien dice pero no puedo deshacerme de ella. Sé que jamás lo haré. En noches como esta es lo único que me ayuda a relajarme lo suficiente como para conciliar al menos una hora de sueño. Qué tiempos en los que dormía bien porque tus brazos me envolvían. Siempre bromeaba y te decía que era la razón por la que me había enamorado de ti y tú siempre contestabas que en ese caso también tendría que estar enamorada de los golpes en la cabeza.

Algunos días me doy cuenta de que te busco entre la gente. Paso de un rostro a otro a ver si veo esos ojos verdes que fueron la verdadera razón por la que me enamoré de ti (aunque nunca te lo dijera, creo que te lo figurabas). Esa mirada que atrapaba sin ahogar, que contaba historias del pasado y del futuro, que había visto mucho que solo quería descubrir más. Una mirada hambrienta, como dicen los ingleses. Una mirada cautivadora, como decimos por aquí.

Esas son las noches en las que me cuesta conciliar el sueño y es entonces cuando necesito tu camiseta. Me la pongo, cierro los ojos, aquellos que dijiste que eran felinos, y meto la cabeza dentro como para escapar. Inspiro y espiro con más fuerza de la necesaria y procuro ver solo el negro de la camiseta y no el negro de mi mente.

Suelo pensar (mucho, pero en estos momentos especialmente) que lo nuestro está extinto como los dinosaurios que tanto te gustaban. Que los fósiles son tu camiseta y mis recuerdos. Que será estudiado y la especialización se llamará Nuestrología. Habrá teorías, másteres, doctorados, controversias y papers y papers y aún así siempre estará la duda de: “¿Seguro que fue así?”.

La conclusión a la que llego siempre (y es inamovible) es que me alegro. Me alegro de que si hay un gran amor en esta vida hayas sido tú. Me alegro de haber tenido la suerte de haber vivido un amor así, de saber que existe aunque no lo vuelva a vivir más. Me alegro de haberte conocido aunque no vuelva a ver tus ojos verdes que acompañan esa sonrisa perfecta. Me alegra haberte amado y joder, qué suerte que me amaras a mí.

Me alegra ponerme tu camiseta.

Thoughts?

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