– A veces pienso que solo me quieres en tu vida para que te diga qué nombres utilizar en tus historias.
– No seas bobo, Matthew. También te quiero en mi vida para que sigas dándome masajes como el que estoy disfrutando ahora.
– Oye, no te pases.
– Es que a veces tienes unas gilipolleces de categoría.
– Bueno, ya sabes lo que pienso.
– Y pienso que son estupideces inseguras que no tienen cabida en nuestra relación.
– No seas tan hosca.
– No soy hosca, Matthew. Te quiero. Te lo demuestro todos los días. En algún momento tendrás que creerme.
– Igual.
– Igual. Lo cierto es que sí que te quiero en mi vida únicamente para que me sigas diciendo nombres para mis historias. Y no hay nadie que de masajes como tú. No tienes nada de lo que preocuparte. En cuanto encuentre un modelo más joven que haga lo mismo te cambio.
– Serás…
– Tuya. Soy tuya.